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Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla.


Lectura Semanal

Semana del 26 Enero - Evangelio de Mateo capítulos 5 al 7


TEXTO DEL DÍA


Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. (Mateo 7:8)


Por: Benito Montas

 

El texto de hoy es uno de esos textos que es considerablemente mal interpretado, y en muchas ocasiones con todo descaro y malicia, usado por mal llamados líderes cristianos en busca de esquilar las ovejas hacen uso del llamado evangelio de la prosperidad para sus propios beneficios. Imponiendo en las mentes de los incautos el llamado proclama y declara, como si el hombre tiene el poder de cambiar la voluntad de Dios.

 

Cuando leemos Mateo 7: 11, "Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?" Note la comparación entre los padres humanos, que son pecadores, muchos incluso malvados, y aun así, la basta mayoría daban buenas dádivas a sus hijos. Claro está, debemos situarnos en el tiempo de Jesucristo, por eso se habla del pan en comparación con una piedra en el versículo 9, o la comparación de un pescado con una serpiente en el versículo 10, era un tiempo difícil comparativamente con los nuestros en los cuales la alimentación era una las mayores y más grandes provisiones que un padre podría hacer por un hijo, un Xbox o un Playstation o un teléfono móvil no era lo que nuestro Señor tenía en su mente cuando habló en estos versículos, ni tampoco un carro último modelo o la mejor casa que está ahora mismo en construcción, ni las ropas de marca o las joyas de gran valor.

 

Hoy en día damos por sentado esas cosas sencillas a las que Jesucristo se refirió en los versículos 9 y 10, sin embargo, eso es a lo que están llamados los padres a proveer, esas cosas buenas, el sustento y el abrigo, el cuidado de la alimentación, un techo, por humilde que sea y un ropaje, no importando que sea de segunda mano, junto con la educación y la salud que la sociedad moderna ha logrado poner al alcance de nosotros hoy. Esto en cuanto a los asuntos materiales, pues una de las más importantes provisiones es el conocimiento del evangelio, las buenas nuevas del amor del Padre en Jesucristo, Señor Nuestro.

 

La centralidad del texto es por lo tanto, pedir, orar a Dios, pues él nos dará todo aquello que sea para nuestro bien, acorde con su voluntad, esa parte del versículo 11 es obviada por la mayoría de los lectores de este pasaje y solo quieren centrarse, avara y egoístamente, en el verso 8, "pide y recibe", "busca y halla", mas sin embargo, Jesucristo hablaba de los bienes espirituales, el alimento espiritual que nos permite reconocer que estamos necesitados de la salvación y por la cual deberíamos orar en primera instancia. De igual forma, no es incorrecto pedir por cosas materiales, e insistir con fe por ellas, siempre y cuando estén de acuerdo con la voluntad de Dios, pues si Dios considera que le estás pidiendo una serpiente, el no te dará esa dádiva, no importa de cuántas formas la pidas.

 

A veces no nos damos cuenta que cuando pedimos ciertas cosas, que aun siendo lícitas, pero que de obtenerlas, nos llevarían con el tiempo a alejarnos de Dios, posiblemente estamos pidiendo juicio para nosotros, sin siquiera darnos cuenta, como le sucedió al joven de la parábola del hijo pródigo.

 

Desde aquí le decimos, "perseveren en la oración"(Romanos 12:12, NVI), no desfallezcan en ser solícitos a Dios, oren sin cesar, "porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca halla; y al que llama, se le abrirá", pero al orar, recuerden que la oración es una forma de adoración, es para dar gloria a Dios y no lo opuesto, permita que Dios se engrandezca al cumplir los deseos de sus corazones que están en directa correlación con la voluntad del Padre, mas sin embargo, aceptemos con mansedumbre que la última palabra sobre cómo se cumplirá esa oración no es nuestra, es de Dios.


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